viernes, 12 de enero de 2018

Celeste

Cuando tu existencia era una certeza, no sabía si reír o llorar,
Estaba perpleja, asustada, sólo quería ser la mejor.
La mejor para ti, yo nunca fui muy exigente.
Estaba en constante cambio y mutación, tambaleante y pérdida.
Sabía dentro de mí, que la soledad no podía ser tan mala. Pero tú eres real.
Tan real como las pataditas que das anunciando tu existencia.
Exigiendo el lugar que te pertenece. Mi ser, todo mi yo, todo lo mío.

sábado, 21 de octubre de 2017

Perdón


Perdóname por la tristeza,
Inmensa, como la vida misma.
Perdóname por la tortura,
Y la amargura y tanto dolor.
Perdóname porque aún pequeño,
Mis penas son tuyas.

Perdóname por tanto silencio,
Perdóname por tanta agrura.
Perdona las lagrimas ásperas, bajando por la garganta y las pocas horas de sueño.
Perdona la inconsciencia,
Perdona, belleza de mi corazón.

¿Puedes perdonar la ansiedad
Tan terrible como el miedo mismo?
Puedes perdonar los tremendos berrinches,
Instalados en la placenta que te cubre y alimenta.
Perdona el salar de mis penas,
Perdona, mi dulce amorcito, perdona.
Perdona y ama,
Ama en agrura, ama en silencio, ama en la pena.
Porque si te perdonas, y me perdonas.
Tú y yo nos amaremos por siempre.

domingo, 15 de octubre de 2017

Pesadillas

Nunca pidió que fueras como ella,
Ni que pensaras lo mismo,
Ni que quisieras las mismas cosas que ella quería.
Y mucho menos que cambiaras quien tú eras.
Te aceptó, con cada diferencia que se interponía,
Te valoró con cada pequeña cercanía,
Te aprendió como un manual de instrucciones,
Y te quiso. Sin dudarlo te quiso.

Logró de cada diferencia, hacer días hermosos, llenos de cosquillas, de sinfonías, que rondaban por su cabeza, constante y sonante. 
Cada día, una alegría nueva, de esas que derrochan lágrimas confusas, porque estaba siempre acostumbrada a llorar lágrimas saladas de agonía, pero no lágrimas dulces de amaneceres siempre radiantes. De felicidad, dirían algunos.

O de mentiras bien dichas, de ilusiones bien fabricadas.
Pero siempre se desmorona una, la más importante y con ella todo cae en un sinfín de excusas, de brutales y asquerosas ilusiones baratas.

Le enoja saber la verdad,
Porque a veces la verdad le hace tanto daño que se vuelve terca y testaruda.
Como una niña.
Pequeña e inexperta.
Pero no es inexperta, 
Cuando ha estado yendo y viniendo por parajes,
Por montañas,
Por desiertos,
Recogiendo oportunidades,
Vidas nuevas.
Mentirse a sí misma.

A veces si lo desea muere, y renace,
En una nueva vida, una nueva identidad,
Nuevas mentiras.
Y se cree cada cosa,
Ella puede hacer lo que quiera,
Porque en su cabeza, toma vino y se emborracha, cada día.
Y puede hacer lo que desee,
Aún cuando eso sea una mentira más.

Pero no deseaba que tú fueras como ella,
Ni que leyeras sus libros,
O escucharas su música.
Ella sólo deseaba que acariciaras su pelo,
Suave, muy suave.
Hasta poder dormirse de todas y cada una de sus pesadillas.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

No me llames por mi nombre

No me llames por mi nombre,
No te atrevas a pensar en mi, como si me hubieras conocido.
No busques describirme con palabras empalagosas. Recuerdos inexistentes.

No vengas a mi titubeando, como inocente.
Yo nunca morí.
No anduve en trenes fantasmas, ni bebí cócteles de medio día.

No existe aproximación a la nada, porque la nada nunca existe, no al menos de una forma física.
No intentes, no trates, no clames, ni me pienses, en ropa o desnuda. No existe.

No existe mi nombre en los diccionarios, no hay mérito en ello.
No te atrevas a balbucear palabras lindantes, no me rozan.

Jamás morí. Por más que lo desee.
Permanecí intacta, como siempre entera.
Llena de mi y vacía de mi.
Cerca de árboles, de ríos, de la gente.
Siempre pisando el concreto duro.

Nunca me fui.
Siempre estuve ahí, en la distancia,
Ni cerca, ni lejos.
Precisamente donde debía estar.
Pero aún así, no soy, ni fui,
Parte de tus recuerdos, ni de los recuerdos de nadie.
Ni del mundo, ni de este, ni de otros.

No digas mi nombre, ni lo pienses demasiado.
Puede desvanecerse como todo se desvanece aquí. 

jueves, 1 de junio de 2017

Dóciles

Las mujeres como yo, parecen dóciles.
Pero nuestros pies nunca tocan el suelo demasiado tiempo.
Nuestros cuerpos etéreos,
Son capaces de mezclarse entre las multitudes.
Las mujeres como yo, nunca se quedan demasiado tiempo en un mismo lugar.
Para que parar, si se puede volar.

sábado, 13 de mayo de 2017

Compatibles

Miraba por la ventana y mientras llovía pensaba,
La lluvia y yo somos realmente compatibles.

Cerré las cortinas, descorche una botella de vino y me puse a dormir.

miércoles, 19 de abril de 2017


Déjame, aquí un ratito más,
estoy cansada y me duelen los pies.
Camina no más.