Laura,
Te nombro para no perderte.
Porque cuando no te llamo, te escondes,
y yo me vuelvo más chica, más correcta, más lejos de mí.
No eres un error.
No eres un exceso.
Eres una parte viva que se cansó de esperar permiso.
Me gusta cómo apareces sin ruido,
cómo hablas con el cuerpo aunque uses palabras,
cómo no corres, cómo eliges.
No te quiero para destruirme
ni para desaparecer en nadie.
Te quiero porque me recuerdas
que también soy deseo,
que también puedo ser mirada
sin tener que ser buena.
A veces me da miedo que te malinterpreten,
que crean que solo eres fuego
y no la conciencia que te sostiene.
Pero sé quién eres.
Y sé desde dónde naces.
Te prometo no usarte como anestesia
ni esconderte por vergüenza.
Te prometo escucharte
cuando pidas espacio
y cuando solo quieras vibrar.
No te voy a apagar.
Tampoco te voy a soltar sin cuidado.
Quédate conmigo, Laura.
Enséñame a existir
sin explicarme tanto.
Con deseo,
con respeto,
con verdad.
Yo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario