Escribo porque no sé permanecer en silencio. Porque la palabra es mi carne y mi condena, y porque a veces la única manera de no enloquecer es dejar que la locura hable por mí. No busco respuestas, solo temperatura. Soy Laura Desamparada: lo que queda cuando el alma hierve demasiado.

martes, 2 de diciembre de 2025

Lo que queda de mí


Yo la amé,

como si fuera la última vez que pudiera hacerlo,

como si ese gesto agotara mi vida entera.


Pero al final

solo quedé yo,

sosteniendo el eco de un cariño

que nunca supo volverse casa.


Y entendí tarde

que no se puede habitar

donde una deja de existir.


Recojo mis pedazos,

otra vez,

para volver a armarme desde cero,

como tantas otras veces.


Y aunque ya no espero nada,

aunque cada intento me pesa

como si cargara mis propias ruinas,

sé que no me queda otra

que seguir moviéndome,

aunque sea arrastrándome.


No porque crea en la luz,

no porque imagine un futuro,

sino porque, incluso cansada,

vacía, vencida,

algo en mí se niega a desaparecer.